A pesar de que existen multitud de variedades de cannabis, todas las plantas poseen la misma anatomía. El conocimiento de ésta es muy importante a la hora de realizar un cultivo con éxito y comprender el comportamiento de la planta. Aprenderemos las diferentes partes de la planta de marihuana, sus características y funciones principales.

El cannabis es una planta florida, anual y dioica, lo cual significa que existen plantas de marihuana macho (estaminadas) y hembras (pistiladas). En ocasiones se pueden encontrar plantas hermafroditas que poseen órganos sexuales masculinos y femeninos, por lo que este tipo de plantas se auto polinizan y producen flores con semillas, además de transferir el hermafroditismo en sus genes, cualidades muy molestas para cualquier cultivador.
Raíces / Sistema Radicular
El sistema radicular se encuentra completamente bajo el suelo. Éste puede llegar a ser muy grande, casi como toda la planta, para permitir el acceso a aguas subterráneas. Evidentemente, cuando se cultiva en macetas o recipientes similares, el sistema radicular es más pequeño aunque esto no impide que la planta pueda sobrevivir si tiene todo lo que necesita.
Las raíces son blancas y contienen pelos radiculares que son los encargados de la absorción del agua y nutrientes. Cuando las raíces son de color marrón es por que la planta no está sana y tiene algún problema. Las principales funciones de las raíces son el anclaje de la planta al suelo y la absorción de agua y nutrientes, entre otras.
Tallo central, nudos y entrenudos
El tallo tiene la función principal de transportar el agua y los nutrientes por la planta, además, permite que ésta se mantenga en posición erecta y sea capaz de soportar el peso de las ramas y flores. Las partes del tallo desde donde salen las ramas se denominan nudos y las partes del tallo entre un nudo y otro se llaman entrenudos. La longitud del tallo puede oscilar entre 0,2 y 6 metros aunque habitualmente no sobrepasa los 3 metros.
Es muy importante que el tallo de la planta sea sólido para que sea capaz de soportar el peso de la planta y pueda transportar los nutrientes de forma adecuada. Para fomentar la solidez del tallo se puede poner un ventilador enfocando a las plantas para que ésta cree resistencia al viento y tenga un tallo más fuerte.
Hojas de marihuana
Las hojas del cannabis tienen una forma muy característica. Son imparipinnadas con los márgenes aserrados. Durante su crecimiento va aumentando el número de pinnas o foliolos llegando a un máximo de 13. Cuantos más foliolos tenga la hoja, más sana está la planta.

Las hojas cumplen funciones muy importantes en la planta ya que son las encargadas de realizar la fotosíntesis y de la transpiración, entre otras.
Principales partes de las hojas del cannabis:
- Haz: cara superior de la hoja, recibe la luz de forma directa y es de color verde intenso.
- Envés: cara inferior de la hoja, contiene la mayoría de estomas y es de color verde claro.
- Peciolo: es el rabillo que une la hoja con el tallo. Su función es transportar agua y nutrientes hacia la hoja y devolver los productos de la fotosíntesis al resto de la planta.
- Estípula: apéndice foliáceo simétrico situado en los nudos, en la base del peciolo.
- Folíolo o pinna: cada una de las partes separadas del limbo de la hoja. El cannabis tiene una hoja compuesta ya que posee varios foliolos y éstos son impares.
- Sistema vascular: son los nervios de las hojas y se encargan de transportar los nutrientes por ella.
Flores, los órganos sexuales del cannabis
Las flores del cannabis son una de las partes más importantes de toda la marihuana. En el cannabis, los cogollos que se consumen son los flores de las plantas hembra ya que son las que producen los psicoactivos pero las flores macho también son importantes pues son las que generarán el polen. La flor es el órgano reproductor de la planta, que se poliniza con el viento. La función principal de la flor es producir semillas para asegurar la reproducción de la especie. En el cannabis, existen dos tipos de flores:

Flores macho o bolas de polen:
Las flores macho aparecen exclusivamente en las plantas macho de marihuana y cumplen una función reproductiva esencial: la producción y liberación de polen. A diferencia de las flores hembra, no producen resina ni cogollos y no contienen cannabinoides en cantidades significativas. Son ramificadas y tienen estambres donde se encuentra el polen que sirve para fecundar las flores hembra.
Estas flores se desarrollan en forma de pequeños sacos redondeados, conocidos como sacos de polen, que suelen agruparse en racimos y aparecen principalmente en los nudos de la planta. A medida que maduran, los sacos se abren y liberan el polen al ambiente, lo que permite la fecundación de las plantas hembra cercanas.

Flores hembra o cogollos:
Las flores hembra, comúnmente conocidas como cogollos, son la parte más valorada de la planta de marihuana, ya que concentran la mayor cantidad de cannabinoides, terpenos y otros compuestos aromáticos. Estas flores se desarrollan únicamente en las plantas hembra y su función biológica es recibir el polen para la reproducción.
Los cogollos están formados por un conjunto de cálices y brácteas que se agrupan alrededor del tallo floral. De cada cáliz emergen los pistilos, y son importantes sobre todo por ser la parte de la marihuana con mayor cantidad de cannabinoides y terpenos lo que provoca el sabor, olor y efectos de la marihuana.

Partes secundarias pero importantes de la marihuana
Además de las raíces, hojas y flores, la planta de marihuana cuenta con una serie de estructuras secundarias que suelen pasar desapercibidas, pero que cumplen funciones fundamentales en su desarrollo, reproducción y producción de resina. Conocerlas permite entender mejor cómo crece la planta y cómo optimizar su cultivo. Aunque no son las más grandes y diferenciadas visualmente, estas partes secundarias cumplen funciones clave en el cannabis:
Pistilos o pelos
Los pistilos son los pequeños pelitos que están situados en el cáliz. En un principio tienen color blanco y van adquiriendo un color rojo, naranja, amarillo o marrón conforme la planta va madurando. Un gran número de pistilos blancos suele indicar una floración temprana, mientras que la mayoría de pistilos oscurecidos señala una fase más avanzada.
Los pistilos, comúnmente llamados pelos de los cogollos, son estructuras reproductivas visibles en las flores hembra de la marihuana. Su función principal es captar el polen liberado por las plantas macho para permitir la fecundación y la posterior formación de semillas. Están compuesto por dos filamentos finos que emergen del cáliz.
Tricomas de resina
Los Tricomas son acumulaciones de resina generada por glándulas microscópicas que se encuentran en las flores principalmente aunque también están presentes en menor medida en las hojas y en los tallos. En los tricomas se encuentran los cannabinoides y los terpenos y son los responsables del aroma, sabor y potencia de la planta del cannabis.
Cutícula vegetal
La cutícula es una capa cerosa que recubre hojas y tallos. Aunque invisible, es vital para la supervivencia de la planta. Gracias a la retícula la planta de marihuana reduce considerablemente la pérdida de agua por evaporación además de regular la absorción foliar de nutrientes y tratamientos. La retícula también actúa como capa protectora que protege a la planta de frente a hongos, bacterias y plagas de insectos.
Sistema vascular (xilema y floema)
Aunque no es visible a simple vista, el sistema vascular de la planta de marihuana es fundamental para su desarrollo y correcto funcionamiento. Este sistema actúa como una red interna de transporte que permite que el agua, los minerales y los nutrientes circulen por toda la planta de forma eficiente.
El xilema es el encargado de transportar el agua y los minerales absorbidos por las raíces hacia el resto de la planta, especialmente hacia hojas y flores. Gracias a este flujo ascendente, la marihuana puede mantener una correcta hidratación y llevar a cabo procesos esenciales como la fotosíntesis y el crecimiento celular.
Por otro lado, el floema se ocupa de distribuir los azúcares y nutrientes generados durante la fotosíntesis desde las hojas hacia las zonas que los necesitan, como las raíces, los tallos y los cogollos en formación. Este transporte es clave durante la fase de floración, cuando la demanda energética de la planta aumenta considerablemente.



